Es probablemente el ejemplo de modelo de negocio más citado en escuelas de negocio, charlas y artículos de marketing: Gillette regalaba maquinillas de afeitar para ganar dinero vendiendo las cuchillas. El problema es que esa historia, tal y como se cuenta habitualmente, no es cierta.

Lo que realmente pasó

En 1904, King Camp Gillette patentó una maquinilla de afeitar con cuchilla desechable. No fue barata ni se regaló: mientras la patente estuvo en vigor, las maquinillas Gillette se vendieron a un precio alto, protegidas de la competencia por ese mismo derecho exclusivo.

Libros de patentes antiguas
La patente, no el regalo, fue lo que definió el negocio de Gillette durante sus primeras dos décadas.

Por qué la leyenda no cuadra con los hechos

El precio de las maquinillas Gillette solo empezó a bajar de forma significativa en la década de 1920, cuando la patente original expiró y otros fabricantes pudieron por fin competir libremente en el mercado de maquinillas.

Fue entonces, y no antes, cuando distintos competidores de Gillette adoptaron la estrategia de vender las maquinillas muy baratas — o directamente regalarlas — para generar ingresos recurrentes con las cuchillas. La estrategia que hoy lleva su nombre no nació dentro de la empresa.

Maquinilla de afeitar clásica
El modelo «maquinilla barata, cuchilla cara» llegó después, y de la mano de otros.

Una anécdota simplificada durante un siglo

La versión simplificada —Gillette regalando maquinillas desde el principio— se ha repetido tantas veces en libros de management y presentaciones que se ha convertido en un hecho asumido. Un análisis histórico y económico más detallado muestra que la estrategia real de la empresa fue evolucionando con el tiempo, y que atribuirle a Gillette la invención completa del modelo «razor and blades» simplifica —y distorsiona— lo que realmente ocurrió.

Fuentes