En 2008, Airbnb no era la empresa que vale hoy miles de millones de dólares: era un proyecto al borde de la desaparición, con sus fundadores sin dinero ni para pagar el alquiler de su propio apartamento. Lo que los mantuvo con vida durante ese año no fue una ronda de inversión — fue una caja de cereales.

Sin dinero para el alquiler

Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk habían lanzado la idea de alquilar colchones hinchables en su apartamento de San Francisco, pero el negocio no despegaba. Necesitaban ingresos, y los necesitaban rápido.

La idea: cereales de campaña electoral

Coincidiendo con las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008, los fundadores diseñaron dos cajas de cereales de edición limitada: «Obama O’s: The Breakfast of Change» y «Cap’n McCain’s: A Maverick in Every Bite». Usaron sus habilidades de diseño para que parecieran productos de coleccionista reales.

Trabajando en un portátil
Sin financiación, sin ingresos estables — y una idea que sonaba a broma para mantenerse a flote.

Vendieron cada caja a 40 dólares, presentándolas como piezas de coleccionista de la campaña electoral. En total, colocaron más de mil cajas y recaudaron unos 30.000 dólares.

El dinero que los mantuvo vivos

Esos 30.000 dólares no los hicieron ricos, pero les dieron el margen justo para seguir operando mientras perfeccionaban su idea. Ese mismo empeño y creatividad impresionó a Paul Graham, cofundador de Y Combinator, la aceleradora que terminó aceptando a Airbnb en su programa de 2009 — el verdadero punto de inflexión de la compañía.

Fuentes